Suzuki nos dio un anticipo de su nueva Superbike en el Salón de Milán; un breve sorbo para que fuésemos abriendo boca ante la novedad que se nos venía encima. Con ella, nos picó la curiosidad y hoy la fábrica de Hamamatsu nos muestra sus cartas. Habida cuenta de que sus rivales se han mostrado ya encontramos todas las cartas boca arriba. Juzguemos pues antes de su llegada.
Es cierto que a primera vista podemos destacar ciertos cambios; sin embargo en cuanto nuestro análisis se torna más exhaustivo dejando de lado la superficialidad anterior, podemos observar como los elementos que la marca nipona ha revisado no son tantos como podría pensarse.
Eso sí, se ha mejorado el rendimiento de una moto que contaba con un comportamiento envidiable.
Las enseñanzas en las competiciones pasadas o actuales; MotoGP, Superbikes o Supersport han tenido un poso de gran calado en esta moto. Nadie puede obviar que aquellas cosas que las marcas aprenden mientras compiten son valiosas enseñanzas que han de marcar la pauta para sus buques insignia, como es esta GSXR 1000.
No podemos pasar por alto lo que los ingenieros de Hamamatsu han aprendido del Campeonato Mundial de Resistencia; pues no entenderíamos la nueva creación.
Estéticamente la GSXR 1000 ha sufrido varios cambios, algunos de ellos muy destacables. Suzuki ha optado por eliminar la doble salida de escape para unificarla en una sola, siguiendo un esquema 4-2-1.
El nuevo silenciador además de ser dos kilos más ligero que sus predecesores ha favorecido una mejor concentración de masas, mejorando con ello su comportamiento dinámico y dotándola de una mayor rapidez en los cambios de dirección.
De la misma manera y siguiendo con las características estéticas, podemos encontrar nuevos colores para la punta de lanza de Hamamatsu; así como una nueva decoración en las llantas.

El cuadro de instrumentos ha recibido una sensible modificación, de manos de un nuevo cambio cromático en el tacómetro de régimen de giro del motor ha pasado de fondo blanco a tener un fondo negro.
Si bien muchos de los cambios que hemos comentado hasta ahora carecen de un peso específico en la reforma de la nipona, la revisión del propulsor no es sino un cambio fundamental en la nueva Superbike de Suzuki.
El motor de cuatro cilindros japonés equipará en la versión de 2012 nuevos pistones que han sido aligerados en un 11 por ciento. Los agujeros de ventilación de los cilindros han aumentado su tamaño.
Otro de los elementos nuevos son los árboles de levas; de nueva factura se han aligerado, de la misma manera han incrementado su relación de compresión de forma muy leve; apenas tenían un valor de 12,8 han ascendido hasta los 12,9.
La reducción de masa de las levas ha permitido optimizar el alzado de las mismas.
Por su parte, la centralita ha sufrido una reprogramación ofreciendo ahora 185 caballos; una cifra algo inferior a las ofrecidas por las Superbikes de las competidoras. Sin embargo, se han aumentado las cifras de par a bajas y medias vueltas.
Otro de los elementos de cambio que se han sumado a la deportiva nipona es el nuevo diseño pentagonal de los orificios de ventilación del cárter.
Algunas de las modificaciones en el motor han buscado una mejor eficiencia en el gasto de combustible y una mejor respuesta del acelerador.
Si bien es importante la aceleración y las prestaciones del motor, hemos de tener en cuenta que es igualmente importante obtener unas garantías de frenada; por ello Suzuki ha confiado este aspecto a Brembo.
Aportando un toque de distinción, la nipona incorpora pinzas monobloque de anclaje radial reduciendo además el grosor de los discos de freno y haciendo sus arañas más ligeras. Todos estos elementos han ofrecido una mejora de la agilidad del tren delantero.
No podemos pasar por alto el aspecto electrónico de la moto. Las posibilidades de gestión en el propulsor se mantienen intactas; Suzuki conserva en la Superbike los tres modos que anteriormente poseía; sin embargo, la rumorología había apuntado a la inclusión de un sistema de control de tracción que finalmente no se ha materializado.

Los japoneses han justificado esta ausencia bajo el prisma de una reducción de precio; creemos que la inclusión del mismo no hubiera encarecido tanto el precio del conjunto final; sin embargo son ellos quienes venden su moto y quienes deciden qué incorpora o no…y vosotros quienes la compráis, por lo que cada uno de los potenciales usuarios decidirá cuál es el peso específico que adquiere este elemento en su valoración.
Conclusiones
Es pronto para establecer unas conclusiones definitivas sobre la nueva GSXR 1000 pero hemos detectado detalles que nos han agradado y otros que no lo han hecho tanto.
Por una parte, nos ha resultado sorprendente la exclusión de un sistema de control de tracción que las marcas rivales están aportando para sus Superbikes; quizá el razonamiento económico no nos resulte todo lo convincente que era de esperar pues no hemos de perder de vista que esta no es una moto para todos los públicos; por necesidad de experiencia en conducción de motos deportivas y por elevada suma del montante total de la motocicleta.
En la cara opuesta encontramos la incorporación de los excelentes frenos Brembo. Este salto de calidad que ha dado la nipona, la ha supuesto colocarse, en cuanto a equipamiento, junto a las mejores motos de su categoría.
Seguiremos expectantes la llegada a nuestras carreteras de la nueva GSXR 1000 para poderos ofrecer una información más detallada, de momento deberemos conformarnos con las informaciones que, a cuenta gotas, aporta la marca.
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