Nico Terol; lobo con piel de cordero

Pablo Quintana 17 febrero, 2012

Lo de Nico no es una cuestión de suerte o de falta de rivales; lo de Nico es la confirmación de un talento que se venía gestando desde que en 1999 compitiese por primera vez y quedase marcado; marcado como quedan los elegidos para la gloria; marcado por el talento; marcado de una bendita vez pues sus aptitudes no eran sino las credenciales de un triunfador.

Nico empezó ganando un mundial que a medida que envejecía le planteaba obstáculos y tareas. Sin miedo, supo afrontarlas y superarlas, y cuando se cansó de aquellas pruebas cual Hércules con sus doce trabajos, dio un puñetazo en la mesa y apagó las luces del circuito, privó a sus rivales de lo último que se pierde; de esperanza. Nico había ganado.

Imagen del Nico Terol de pequeño

Terol nació en Alcoy; en Alicante, hace ya 24 años. Su inquietud desde pequeño no hacía sino augurar problemas para unos padres que se esmeraban por controlar sus continuas trastadas. Sin embargo, cuando probó aquella bicicleta se dio cuenta de que lo suyo eran las dos ruedas; el binomio que lo haría ganador.

Con apenas tres años, los ruedines que lo ayudaban en sus agigantados pasos quedaron obsoletos, pues muy al contrario de lo que suele suceder no lo ayudaban; más bien encorsetaban un idilio que se estaba gestando entre el valenciano y las dos ruedas.

La evolución de su talento y el crecimiento de sus aptitudes pedían a gritos, que a aquellas ruedas las moviese un motor; y puesto que en las cercanías de su casa el espacio libre era un don, los padres de Terol decidieron hacerse con una Malaguti de cross para que su retoño diese rienda suelta a aquella fuerza que le movía.

Cualquier lugar con apenas dos balizas se convertía en un improvisado circuito en el que batirse; una arena en la que combatir por el primer puesto.

Sin embargo, esta afición, lejos de decrecer se endureció; y como el carbón cuando se somete a ciertas condiciones es capaz de tornarse diamante, las capacidades de aquel pequeño alicantino cristalizaron en uno de los talentos con más futuro del panorama nacional. Con diez años participó en la Formula Airtel.

Sin embargo, no sentía los clavos cuando llevaba la cruz a cuestas; un miedo escénico que lo desencajaba y unas ansias enormes de hacerlo bien, no hacían sino tumbar a aquel pequeño.

A pesar de ello y haciendo gala de la fuerza de su convicción decidió probar fortuna en una categoría mayor; pasaba de competir con niños a plantar cara a rivales con motos de mayor entidad; accedía al siguiente escalón. Correría en el 2000 en la Fórmula Aitel; pero esta vez lo haría con una Aprilia de 50 cc.

Los recursos con los que Nico y su padre manejaban una exitosa carrera aún en ciernes, no eran sino medios modestos repletos de una desbordante ilusión; todo aquello que faltaba en el aspecto material era sustituido por la fuerza de ambos, padre e hijo, que hacía presagiar una exitosa trayectoria.

A lomos de su nueva montura y con la experiencia de un veterano de guerra aquel chico supo manejar los tiempos en un certamen que le premió con un subcampeonato y la alegría del recuerdo imborrable de la primera carrera ganada; la primera muesca en el revólver del futuro campeón.

A pesar de que aquel el campeonato valenciano había sido una buena escuela, el aventajado alumno exigía mayores retos; su carácter necesitaba de mayores desafíos. Por ello, el siguiente año compitió a nivel nacional en la categoría de 70 y 50 centímetros cúbicos, cosechando una cuarta y una segunda posición respectivamente.

Imagen del piloto Nico Terol

En 2002 el valenciano dio el salto, jugó en una liga mayor; 125cc en la copa Bancaja esperaban el estreno de un talentoso Nico. Su rendimiento a lo largo de toda la temporada fue espectacular; sin embargo, un problema mecánico se interpuso entre el título y el. Lo hizo todo por velocidad y ritmo pero en este deporte también existen imponderables.

A pesar de no coronar aquel campeonato Nico no sería más un piloto anónimo; era aquel muchacho con un talento brillante con grandes posibilidades en una carrera deportiva en ciernes.

El siguiente año esperaba al de Alcoy para mostrarle que con trabajo, sacrificio y talento todas las puertas le serian abiertas; y las que no lo fuesen, las derribaría. Con la ayuda de Sergio Gadea y del Circuito Ricardo Tormo haría su entrada en la categoría que, oficiosamente, se había convertido en la cantera del Mundial de motociclismo; el CEV.

Su temporada acabó con un discreto decimosexto puesto, mientras atesoraba cantidades enormes de experiencia y mutaba en un veterano en el cuerpo de un infante; la dualidad de lo vivido.

Sus resultados no habían pasado desapercibidos para todo el box; Jorge Martínez Aspar confió en Nico para asaltar el título de 125 en el CEV.

Imagen del piloto NIco Terol

El de Alcoy no dudó un segundo y se aferró a la oportunidad que se le ofrecía. Las ganas y el talento estaban dispuestas a demostrar de lo que era capaz.

Y lo hizo, se confirmó como el cuarto clasificado en un certamen que acogía a varios pilotos de aquellos que serian más tarde estrellas mundiales. Como premio, su jefe de equipo, le dio la oportunidad de suplir al lesionado Di Meglio en su casa; en Cheste, disputando su primera prueba mundialista. Un vigesimotercer puesto fue un billete para una oportunidad de lujo; correría el mundial la siguiente temporada.

El año 2005 fue el año de su debut; un debut duro, muy duro. Una caída entrenando en bicicleta le costó el bazo y tres carreras; un peaje excesivo por un error minúsculo. Su puesto en la clasificación general se resintió, y su trigésimo sexta posición no era un buen augurio. No hacia justicia a un talento y un esfuerzo que no se vieron recompensados.

Pero no acabaron ahí los problemas de Nico; su adaptación a un equipo que no hablaba su idioma y una moto que aquejaba toda clase de problemas no allanaron su caminar. Su travesía por el desierto había comenzado.

2006 y 2007 fueron años difíciles para Terol. Un decimocuarto y un vigésimo segundo puesto respectivamente eran el peaje que habían de pagar todos los debutantes. Si bien Nico no cejó en su empeño; él quería ser uno de los grandes, uno de aquellos a los que la historia les recuerde.

Imagen del piloto Nico Terol

Quizá el destino fuese aliado del de Alcoy, pues en 2008 Nico firmó un contrato con Jack & Jones donde pilotaría una Aprilia. A lomos de una mejor montura y con una moral por las nubes Nico demostró que no era uno de los pilotos que simplemente hace de comparsa en las carreras; él quería protagonizar su propia historia.

Un quinto puesto abalaba ese trabajo en la sombra, ese talento que había pasado desapercibido en el panorama mundial. Derribó las puertas que no le permitían acceder a los primeros puestos y se acomodó; los siguientes años los pasaría en aquellas posiciones punteras.

2009 fue el año de su confirmación en el mundial, Nico había llegado para quedarse. Aquellos que creyeron que su resultado anterior fue flor de un día estaban equivocados, la carrera de Terol se volvía tan sólida como su talento le permitía, y este era pétreo.

Imagen del piloto Nico Terol

El siguiente año, 2010 fue la proclamación de que el chico de Alcoy se haría con el título más pronto que tarde; y bajo la tutela del Bancaja Aspar Team, Nico se hizo con la segunda plaza del campeonato. Su trayectoria era meteórica; era un valor en alza, un rayo en la pista; un ganador.

Pero el año que marcaría su vida sería 2011. Bajo la tutela de Jorge Martinez Aspar, Terol se disponía a tomar al asalto el último de los campeonatos que las motos de dos tiempos disputarían en el mundial. La circunstancia marcaba un hito; los motores de agujeros desaparecerían cediendo su sitio a los motores de cuatro tiempos.

Quien ganase el mundial pasaría a formar parte de los elegidos; aquellos que mostraron un talento superior al de sus rivales, pero además bajo esta circunstancia quien ganase este campeonato sería aún si cabe más recordado.

Su temporada comenzó lo suficientemente fuerte como para mostrar a sus rivales que desde el inicio Nico era el jefe de la manada; con aquella máxima que Hobbes popularizó, “el hombre es un lobo para el hombre”, el valenciano no dudaría en mostrar sus colmillos a cualquiera que osase discutirle el título.

Solo Zarco osó discutir a Terol su autoridad. El líder de la manada era retado por el francés, que no dudaría en huir del enfrentamiento directo al ver la superioridad del de Alcoy.

Las dentelladas de Terol desangraban a Zarco, que entre gestos infantiles intentaba mantener una lucha desigual, donde solo el valenciano era el elegido para ascender al Olimpo de los Dioses.

Imagen del piloto Nico Terol

 En Valencia, su casa, certificó un título que se había ganado con todo merecimiento. El nuevo campeón del mundo era aquel pequeño inquieto que mostró desde muy joven unas cualidades innatas para el pilotaje.

Seguramente Nico no será tan mediático como otros pilotos; el circo montado alrededor de este deporte no es su medio natural. Lo suyo es la goma y el asfalto, la moto y la gasolina; lo suyo es correr.

Constante y trabajador, el de Alcoy apuntala su enorme talento con cualidades de trabajo. Sus victorias son fruto de una labor de entrenamiento y de talento a partes iguales, unas gotas de suerte y mucha concentración.

Terol es un coctel ganador, uno de esos pilotos destinado a levantar muchos trofeos. Alegrémonos pues su suerte será la nuestra.

El futuro le espera y 24 años le contemplan; apenas ha empezado a mostrarnos de lo que es capaz.

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