Italia es un país precioso; buena comida, un buen paisaje y un carácter tan cercano al español que si no abrimos la boca es difícil discernir quien ha nacido en Roma y quien en Madrid; tanto es así que los españoles se sintieron en Mugello como en casa. Se sintieron tan cómodos que hicieron de la cita italiana, una cita española que se corre en el país transalpino.
La primera de las carreras fue la de Moto3;
Los pequeños 250 nos han brindado carreras repletas de emoción desde la primera curva hasta el cruce de meta del último clasificado. Por supuesto esta no podía ser menos y la llegada a meta fue no apta para afectados de dolencia cardiaca. Viñales, Cortese y Fenati llegaban en un suspiro en un circuito donde se han perdido carreras por los rebufos.
Viñales confió en su FTR Honda haciendo de su carenado un cuchillo dispuesto a hacer lo imposible por que el alemán Cortese no aprovechase del rebufo del español. Minutos antes Maverick, sabedor de que su nipona no podría en la recta con la austriaca del alemán, decidió colocarse en primera posición esperando mantenerla hasta el banderazo de cuadros; una jugada arriesgada.
Sin embargo, esta vez la austriaca de Cortese no fue capaz de superar a la Honda y quedó relegado a una tercera posición; si tercera, porque ajeno a la lucha que mantenían el alemán y el español, el italiano Fenati había decidido intentar hacerse con una carrera en la que partía menos favorito que los anteriores.
Al margen de la lucha hispano-germana; Fenati decidió aprovechar el lado contrario de la pista, vacío, para exprimir su FTR. Su esfuerzo le valió un segundo puesto por delante de una KTM de Cortese que pareciera haber mermado sus prestaciones.
Moto2;
Llegaba la categoría reina; reina, si, pues la emoción de cada carrera se encuentra en los motores de 600 centímetros cúbicos y no en los grandes motores de MotoGP. De Moto 2 esperábamos una dura pugna entre los dos gallos de la categoría, Márquez y Espargaró, Espargaró y Márquez, dos grandes pilotos condenados a entenderse por mucho que los últimos incidentes no hayan favorecido esa unión.
Sin embargo de esta encarnizada lucha surgió un árbitro incómodo; un Iannone que como el Guadiana, acostumbrado a aparecer y desaparecer hizo de su casa un valor añadido y disputó unas cuatro últimas vueltas para enmarcar. El italiano dio caza a un Pol decidido a escaparse, sin embargo sus neumáticos no estaban de acuerdo y mostraron su opinión en esas últimas cuatro vueltas donde el español fue incapaz primero de defender su posición y posteriormente de recuperarla. Iannone primero y Pol segundo; Luthi conforme con un tercer puesto con el que seguir sumando puntos.
Por su parte Marc no pudo sino luchar por los once puntos con los que se premia la quinta posición. Confesó posteriormente que esos puntos son valiosísimos después de lo que le costó al talento español hacerse con ellos; su declaración mostraba su conformidad, después de “una carrera con la lengua fuera”.
Once puntos que le mantienen en la primera posición de la clasificación general con un Espargaró con el cuchillo entre los dientes dispuesto al asalto. Bien es cierto que se supo recuperar de un desafortunado incidente que hizo que todos temiésemos por su integridad después de que Zarco le condenase al deslizamiento en el asfalto.
Sin embargo, no podemos dejar de lado la dura travesía por el desierto de Toni Elías. El de Manresa acostumbrado a ganarse sus motos de forma bíblica, con el sudor de una frente de derrocha trabajo, no ha podido demostrar su buen hacer en una montura que no ha llegado a ser todo lo satisfactoria que esperaba el español. Aspar y él han decidido separar sus caminos. La paciencia no es una virtud en este mundial cainita.
MotoGP;
Por fin llegábamos a la última carrera; la carrera de las motos de 1000 centímetros cúbicos. Buscando emoción, quien más quien menos se acomodaba en su sofá esperando el apagado del semáforo.
Sin embargo, lo que discurrió tras el “apagón” fue digno de un episodio del correcaminos, en esta ocasión interpretado por un Lorenzo que llama a las puertas de un mundial que lleva grabado a medias su nombre. Un voluntarioso Dani fue incapaz de discutirle la primera posición al mallorquín, enfrascado en la resistencia a un Dovizioso desechado por Honda que ha mostrado sus fortalezas sin el corsé de una moto de fábrica.
Vista su limitación en la cita italiana, el catalán decidió asegurar una segunda posición que le iza hasta la lucha por el mundial. Más incluso cuando su compañero de equipo, un Stoner que no es capaz de mantener una continuidad en sus resultados, se debatía en un octavo puesto con un Barberá que nos hizo soñar en los entrenos y la clasificación, y nos despertó en carrera.
De nuevo la primera Ducati era para Valentino; un Vale dispuesto a ceder en sus pretensiones económicas a cambio de una moto competitiva. Queda mucha tela que cortar entre Ducati y el genio de Tavullia.
Lorenzo hastiado por una carrera en solitario no pudo sino estar poco acertado al celebrar antes de tiempo su victoria sobre unos rivales que apenas habían disfrutado de tal nombre. Con seis segundos de ventaja decidió saludar al público en un feo gesto; no tanto para sus aficionados, sino para unos rivales que merecen más respeto.
Ya huele a vacaciones en este mundial, apenas cerradas las maletas con los resultados en la mano los pilotos disfrutarán del parón estival; esperemos que decidan mostrarnos sus mejores galas antes de privarnos del mejor espectáculo del mundo sobre ruedas.
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