Jorge Lorenzo; el espartano

Pablo Quintana 11 diciembre, 2011

Jorge es de ese tipo de pilotos que no surgen de la nada. Evidentemente el ambiente en el que se crió fomentó que viese las motos como algo más que un medio de transporte. Chicho Lorenzo, su padre era un aficionado feroz del mundo de las dos ruedas.

Foto_Jorge Lorenzo pequeñoUna de esas personas que realmente ama este deporte, que lo siente como lo que es, una verdadera forma de vida. Su madre, María Guerrero, hizo que el primer contacto que tuviera su hijo con las dos ruedas fuese antes de nacer; pues trabajaba en una de las oficinas de correos de Mallorca y repartía la correspondencia en una moto, todo mientras estaba embarazada.

Una moto artesanal construida por su padre le sirvió de escuela, el entrenamiento diario era su rutina y los logros eran el resultado lógico de la suma de talento y trabajo. Chicho Lorenzo dirigía la prometedora trayectoria de un niño que tenia tablas para ganarse la vida como otros nunca pudimos; sobre una moto.

Los resultados se volvían frecuentes, muy frecuentes. En estas circunstancias era normal que alguien se diese cuenta de que aquel pequeño Jorge seria el gran Lorenzo que es hoy.

El equipo Monlau le dio la oportunidad de ganar con su estructura. No decepcionó; ganó la Copa Aprilia 50 siendo el piloto más joven en conseguirla. Al año siguiente volvió a demostrar que su talento era ilimitado ganando la copa Aprilia de 125 cc esta vez.
Era un secreto a voces, aquel pequeñajo de gesto serio pero tímido tenia tablas para ganar a quien fuese en un circuito; solo necesitaba la oportunidad de competir con los más grandes para dejar al mundo con la boca abierta.

No se hizo esperar el momento de su debut en el campeonato del Mundo. Con los problemas derivados de una precocidad rabiosa Jorge pudo debutar en Jerez, ya era el piloto más joven en debutar en una carrera del campeonato del mundo de velocidad.

Los focos estaban centrados en el. Derbi le dio la oportunidad de correr en un equipo de fábrica; lástima que la moto en esos momentos no estuviese a la altura del talento de Lorenzo. El trabajo del equipo en el box era incesante, todo el mundo aportaba su experiencia y su talento para mejorar. Sin embargo, hasta 2003 en aquella carrera de Brasil Jorge logró subir al podio. Ante la atenta mirada de medio mundo aquel mallorquín alargaba sus trazadas, debido a la carencia de prestaciones de la Derbi a bajas vueltas, en todas las curvas. Valentín Requena no repetía de forma insistente y atónita “Pero donde va Lorenzo, donde va Lorenzo”, después de pelear con Stoner, Dovizioso y Pedrosa entre otros, y parecer que debido a las carencias de su moto el balear conducía “despendolado”; logró imponerse a todos los demás ganando la carrera. La alegría en su box era incontenible. Se había confirmado; este chico atesoraba un talento especial.

Los primeros pasos en la siguiente categoría la dio de manos de Honda y Amatriain. El ex piloto sería durante largo tiempo su sombra en el difícil mundo del motociclismo.

Sin embargo, hasta el año siguiente con el paso de Honda a Aprilia no sería cuando las bondades de una moto de fábrica le ayudarían a conseguir su primer título de campeón del mundo. 2006 había sido testigo del nacimiento de una futura estrella de MotoGP.

 

Imagen de Jorge Lorenzo sobre una 250

2007 fue la confirmación de que aquello que vimos en 2006 no era flor de un día o fruto de la casualidad o el azar; la victoria estaba marcada en su ADN. Era un ganador nato. Volvería con su escudo o sobre él. Jorge se había convertido en un espartano.

Dos años como campeón del mundo de 250 cc eran suficientes como escuela para motos mayores; había llegado el momento de dar un paso al frente y entrar en la puerta grande de la familia de MotoGP. La familia cainita y fratricida de la categoría máxima donde todos los pilotos que la disputan son como hermanos, que no dudan un segundo en dejarse atrás siempre que pueden.

Jorge había entrado en el linaje por la puerta grande, con una moto grande y con el mejor piloto de todos los tiempos como compañero. Era el sueño de su vida convertido en realidad, todo aquel trabajo en sesiones interminables con su padre como maestro habían hecho de un pequeño niño de una isla del Mediterráneo un enorme piloto de talla mundial. Sin embargo, esto solo acababa de empezar.

Las relaciones con Rossi fueron las lógicas; como el italiano dice, el primer rival es tu compañero de equipo. No sería menos en este y un pequeño telón de acero separó los dos box. El enemigo estaba en casa, dentro; ya no hacía falta ir a buscar competidores fuera. El tiempo daría la razón a Valentino.

El día 10 de Octubre de 2010 fue uno de los días más felices en la vida de Jorge; se había convertido en el nuevo campeón del mundo de MotoGP. Atrás quedaron las peleas en la pista con Valentino, los cruces de declaraciones desafortunadas entre ambos, las rencillas y los malos ratos. Todo, absolutamente todo, formaba parte de la trayectoria de aprendizaje del flamante campeón del mundo de MotoGP.

Imagen de Jorge Lorenzo campeón del mundo Motogp

Hoy Jorge es un piloto de un talento arrebatador, con una fuerza en pista digna de su talento; la capacidad analítica en cualquier momento de la carrera, aún en las condiciones más adversas y su frialdad a la hora de tomar decisiones importantes hacen de Lorenzo una estrella diferente en el firmamento de MotoGp.

Las victorias en el futuro no serán patrimonio de un solo piloto; el serio australiano Stoner, el talento de Pedrosa, el incombustible Valentino, el norteamericano indomable Spies, el jovencísimo Márquez y Jorge harán que no nos perdamos ni una sola carrera. El riesgo “controlado” de cada una de sus pasadas y el talento de muestra su pilotaje serán los mejores reclamos para cada una de las cadenas que opten a adquirir los derechos de retransmisión.

 

No esperan años espectaculares.

 

 

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